
Rubén Darío
Es
sabido que
Rubén Darío pasó el verano de 1905 en San Juan de
La Arena. En su autobiografía lo registra de modo breve:
"Los ardientes veranos iba yo a pasarlos a Asturias, y alguna vez a
Bretaña. La ría semeja más bien un lago. Enfrente se divisa un castillo en
ruinas que da nombre a un cercano caserío; y más allá del lado del mar, está la
población de Arenas". Así nos lo cuenta, refiriéndose, claro está al
maravilloso paisaje que contemplaba desde San Esteban de Pravia.
Juan Antonio Cabezas publicó en 1944 una biografía de Rubén Darío,
y naturalmente cita el veraneo en Asturias. Se refiere a San Juan de la Arena:
"En la Arena hace cosas un poco extrañas, que pronto lo rodean de una
leyenda lugareña. Cada día hace traer de Oviedo una barra de hilo
para preparar su cocktail con media docena de vinos, jarabes y otros licores
exóticos. Enseñaba versos y regalaba pesetas a los rapaces de La Arena, y por la
noches se bañaba totalmente desnudo a la luz de la luna. Solos y desnudos los
dos entre las salobres espumas con estrellas".
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