ADIOS AL CINE CAPITOL
Adiós al cine de La Arena
El Capitol es ya historia tras su derribo para construir viviendas
San Juan de la Arena,
Mariola RIERA
Los vecinos de San Juan de la Arena han dicho adiós al cine Capitol. El edificio, uno de los más emblemáticos de la localidad sotobarquense, tanto por el valor sentimental para los residentes como por ser santo y seña de la entrada a La Arena debido a su llamativo aspecto, ha sido derribado. El Capitol es ya historia en Soto del Barco, pero los vecinos guardan agradables recuerdos del inmueble, cuya finca será destinada a edificios de nueva construcción.
El cine fue también el principal foco de ocio no sólo de San Juan de la Arena, sino de otros núcleos del entorno. En su sala tuvieron lugar festivales escolares, representaciones de variedades, bailes, teatro, etcétera. Muchos de los lugareños tuvieron su primer contacto con la gran pantalla desde las butacas del Capitol. Y otros empezaron a salir de marcha con la excusa de «ir al cine a La Arena».
Como ha sucedido con la mayoría de las salas de este tipo, el Capitol se vio obligado a cerrar en la década de los noventa. Las proyecciones se acabaron al tiempo que, como señalan desde la Asociación de Vecinos «Río Nalón», «llegaron nuevos modos de diversión y nuevas formas de ver cine». La misma suerte corrieron otras salas de la zona, como el Vital Aza en Pravia, el Almirante en Avilés o el Bango en Piedras Blancas. En La Arena también perdieron, hace ya mucho, el cine Avenida. En Soto, El Clarín, cuyo cinematógrafo se apagó hace ya muchos años, acaba de ser recuperado como centro sociocultural.
La Asociación de Vecinos de La Arena ha dicho tristemente adiós al Capitol: «Lamentamos su derribo; no tenía excesivo valor arquitectónico, pero estaba ligado a nuestra memoria colectiva». La demolición del Capitol no ha supuesto la destrucción de un edificio valioso, pero el colectivo vecinal advierte, no obstante, de la frecuente pérdida de elementos arquitectónicos singulares en la localidad debido a la falta de un catálogo de protección del patrimonio. «El Ayuntamiento está obligado a hacerlo. En febrero del año 2003 se aprobó el plan urbanístico y la CUOTA dio un plazo de dieciocho meses para elaborar el catálogo, un plazo que ya expiró. La ausencia del catálogo pone en peligro el patrimonio cultural, natural y etnográfico».
LA NUEVA ESPAÑA
martes, 09 de agosto de 2005
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