San Juan de La Arena Asociación de Vecinos Río Nalón de
San Juan de La Arena
www.sanjuandelaarena.com jueves, 23 de mayo de 2013
ASTURIAS SIGLO XXI
"El municipio se libra gracias a la autovía de los atascos que castigaban la vida cotidiana de sus vecinos, pero avanza hacia un crecimiento inédito de las segundas residencias, con su avalancha de «madrileños». De bromas o de veras, el alcalde de Soto del Barco, el socialista Jaime Menéndez Corrales, asegura que el día de la inauguración de la autovía entre el Alto del Praviano y Muros, cuando el tráfico deje de pasar a la fuerza por la saturada rotonda de El Parador, subirá allí a celebrarlo, a tirar voladores. La fiesta tiene su aquél. Justo en ese día -que llegará según lo prometido antes de la Semana Santa de 2007- el municipio habrá entrado de pleno derecho en el siglo XXI. Empezarán mil años de «paz rodada», los vecinos quedarán libres de los monumentales atascos vacacionales en un «punto negro» que antes fue el «semáforo del Cantábrico». ¿Pero será realmente así? ¿Será la autovía salvación o perdición? Es cierto que los conductores que viajen hacia el Oeste ya no tendrán que pasar necesariamente por Soto del Barco, pero con ello el municipio no quedará ni mucho menos lejos del mundanal ruido. Más bien al contrario: a partir de entonces tendrá los veranos más bulliciosos de su historia. Hacia esa dirección apuntan las grúas que trabajan en Soto y en San Juan de la Arena. Grúas que levantan nuevos pisos y unifamiliares. En su mayor parte se destinarán a segunda residencia. Inquilinos: «Los de Madrid». Soto del Barco y el concejo copropietario de la ría del Nalón, Muros, son los primeros en acusar la presión urbanística, y social, que genera sobre la costa la Autovía del Cantábrico en su avance al Occidente. Desde 1996 en los dos grandes núcleos del municipio -Soto y La Arena- se han levantado 750 nuevas viviendas. De ellas 120 son unifamiliares. La revisión del plan urbanístico prevé otro millar de viviendas. Doscientas serán de promoción pública «con el objetivo de fijar población», subraya el regidor sotobarquense. No obstante, el peso de la segunda residencia será determinante. Ya lo es. En la parroquia de Ranón, donde se inscribe La Arena -la localidad más marcada por este flujo de población pendular-, el porcentaje de viviendas no principales ya alcanza el 41 por ciento del total. En la parroquia de Soto la segunda vivienda supone el 26 por ciento. He ahí el dilema. Soto del Barco crece, se están haciendo viviendas como nunca en su historia, pero ¿qué efecto tendrá esta revalorización del concejo como paraíso residencial a orilla de una hermosa ría con un extraordinario potencial turístico? «Es un crecimiento ficticio. En La Arena se hicieron 500 viviendas nuevas en los últimos años, pero la población sigue igual o, incluso, es menor», afirma Francisco García, de la Asociación de Vecinos «Río Nalón», de La Arena. Son la «oposición urbanística» a los planes del gobierno local del PSOE. «Las previsiones superan con creces ese 20 por ciento máximo sobre el número actual de viviendas que establece la nueva ley del Suelo». García no duda al valorar el impacto de la construcción sobre San Juan de la Arena: «La fachada al mar está destrozada, han amurallado el pueblo con hormigón. Los nativos estamos cercados, el plan urbanístico está al servicio de las promotoras. Las segundas residencias no son buenas para el pueblo, no generan riqueza, no llevan niños a la escuela, no dan comercio. Cada día 1 de septiembre el pueblo vuelve a quedarse desierto». Es La Arena un pueblo ingenioso, donde todos reciben un mote chisposo, así que los efectos de la segunda residencia no podían pasar sin su particular humorada: «Nosotros lo llamamos el "síndrome de la persiana bajada". Se caracteriza por esa sensación de tristeza, de abandono, que produce vivir en un sitio donde las casas están con las persianas bajadas», añade este integrante de la asociación Río Nalón. Ismael Álvarez Suárez, hoy en la URAS y durante 16 años regidor de Soto del Barco, demuestra un evidente enfado cuando entra a valorar los posibles efectos que tendrá el «boom» de la construcción. «No sé si el Ayuntamiento podrá asumir esa hipoteca de gente que vendrá a las segundas residencias y que no cotizan aquí pero reclamarán todos los servicios a Soto. El concejo vive en una nube. Veremos qué viene cuando descargue, si granizo, nieve o agua». El ex alcalde lamenta que no exista movilización ciudadana contra el plan «como la que existe en Muros». «Aquí, para esas cosas, somos un poco apáticos» " NOTICIA PUBLICADA EN LA NUEVA ESPAÑA.-
viernes, 22 de diciembre de 2006
3º premio Certamen de Pintura
Autor: Pedro Barrio Arciniega
Ampliar2011
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